Lo único que tengo
en este mismo instante,
en esta misma habitación,
es el silencio
y los rayos de luz
que con dificultad
logran llegar donde estoy.
La cama desecha;
cosas tiradas,
repartidas
en la extensión del piso.
Me miro al espejo,
veo mis cansados ojos,
mi forzada sonrisa,
mi desordenado pelo.
Quisiera que estés conmigo
sobre esta cama desecha,
mirando mis cansados ojos,
cambiando mi forzada sonrisa
por una real,
acariciando mi desordenado pelo.
Seríamos muy felices.
Pero no tengo la fuerza
para cambiar el presente,
porque le tengo miedo
a amar,
y porque ya me acostumbré
a la soledad.
De todas formas,
quisiera que estés conmigo
sobre esta cama desecha.
Mariana Vitali.
la galaxia pulsa y yo respondo: la libertad la llevo en mis alas, la fuerza en mi espíritu, y el amor entre mi pecho y las estrellas
viernes, 14 de marzo de 2014
lunes, 3 de marzo de 2014
Balanza.
Exprimió la tristeza
de mis ojos
la última lágrima.
Expiró en mí
el deseo más humano.
Perdí el camino
que forjé.
Traté de fundir
mis pensamientos
con lo que me dicta
el sentir.
Fue en vano
porque, sabes,
mi alma y mente
casi siempre disciernen.
Mezclo ideas y vibraciones
y me confundo intentando unir
cosas que en mi ser
son muy distantes.
Puse mi espíritu en la balanza
y creo que perdí.
Equilibrio es paz,
paz es descanso.
Por eso, querido mío,
no duermo en las noches.
Mariana Vitali
de mis ojos
la última lágrima.
Expiró en mí
el deseo más humano.
Perdí el camino
que forjé.
Traté de fundir
mis pensamientos
con lo que me dicta
el sentir.
Fue en vano
porque, sabes,
mi alma y mente
casi siempre disciernen.
Mezclo ideas y vibraciones
y me confundo intentando unir
cosas que en mi ser
son muy distantes.
Puse mi espíritu en la balanza
y creo que perdí.
Equilibrio es paz,
paz es descanso.
Por eso, querido mío,
no duermo en las noches.
Mariana Vitali
sábado, 1 de marzo de 2014
Confusión.
Una canción
un tanto triste
sonando.
La confusión a flor de piel,
caminando sin saber
a dónde ir.
Sola,
sin saber a dónde huir.
Huir, ¿de qué?
Tal vez, de mí.
De mi propia visión,
de mi inseguridad,
de mis depresiones nocturnas,
de mi debilidad.
Soy mi única aliada
y, a la vez,
mi peor enemiga.
¿Por qué soy así?
Lastimándome por dentro,
a veces por fuera.
No quiero volver a caer en eso,
cuando el escape
es el castigo físico.
Hay más demonios
dentro mío
que en cualquier otro lugar,
y sus voces siempre me sofocan.
Me voy intoxicando de nuevo
con mi propio veneno.
Tan difícil puede ser
entender tus propios sentimientos.
Cuando la confusión me agobia
se nubla todo lo demás.
Necesito quererme,
necesito escucharme
y poder entenderme
una vez más.
Mariana Vitali.
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