lunes, 9 de diciembre de 2013

Caen sobre el agua
silenciosos
los pétalos de esa flor
que alguna vez
me regalaste.

Suena en la distancia
la esencia
de tu ser
que me conmueve,
que me llena.

Y en cada nota
sostenida en el tiempo
se ven mis angustias,
mis miedos,
mis silencios.

¿Cuánto más
esa voz va a perturbar
mis recuerdos?
¿Cuánto más
permaneceré
en la nada?

Aunque mi existencia
termine
en el completo
vacío,
nada fue en vano,
porque alguna vez
me regalaste
esa flor,
y sus pétalos
silenciosos
cayeron
sobre el agua.


Mariana Vitali.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Estoy a merced del tiempo,
de mi propio sonido.

Un ritmo acelerado,
un sueño que expiró,
una carta que jamás fue entregada,
llamarte y que no contestes
está mi alma cansada.

Distancia perversa,
silencio desgarrador.
Tu voz es la hoguera
en la que fue condenada
a arder.

Un simple suspiro,
una cruel realidad,
me convierte en los despojos
de lo que alguna vez fui.

Estoy a merced del viento,
de mis sueños perdidos,
estoy a merced de tus designios
entregada a tus versos podridos.

Mariana Vitali

martes, 19 de noviembre de 2013

Tu voz, como un eco,
resuena en mis memorias;
tus ojos, como en un lienzo,
están pincelados
sobre mi alma;
tu brillante sonrisa
envuelve con su calidez
mi cuerpo,
y el sabor de tus labios
quedó impregnado en el tiempo.


Mariana Vitali.

lunes, 21 de octubre de 2013

Mientras observaba
ese relampageante cielo
un terror inmenso
se sembró en mí.
Parecía como si el aire
y el firmamento
a muerte lucharan.
Era como si todo
a su fin llegase.

Pronuncié palabras
que distorsionaron el tiempo,
solo quedaba morir.
Del firmamento y el aire
siguió la lucha
por la que sangre
comenzó a llover.
Se tiñó de rojo
toda la tierra,
y toda esperanza
se perdió.
¡Oh! Nunca tuve peor sueño que este,
donde todo moría,
donde moría hasta Dios.

Mariana Vitali

lunes, 7 de octubre de 2013

Suspiros.

Solo mirarlo me bastaba,
solo tenerlo cerca.
Con eso mi corazón se exaltaba,
ya no había vuelta atrás.

Esa persona destruía mi universo,
lo destruía y lo volvía armar´
lo volvía a armar a su antojo
y le daba forma,
forma y color de mar.

Fue entonces que me percate de que lo amaba
y que todo alrededor parecía no importar
si el solo me dedicaba una mirada,
ya no importaba lo demás.

¡Oh! Ya no respiro sino suspirando,
porque cada vez que se me acerca siento que el Amor,
siento que el Amor me envuelve y me atrapa,
que inunda todo mi "yo".


Mariana Vitali.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Quiero que la pasión nos consuma
y que ardamos en el mismo fuego.
Quiero que mi sudor se deslice
por tu piel de terciopelo.

Quiero que mires mis ojos
y pronuncies
palabras que destruyan al silencio.
Quiero en cada segundo que transcurra
sentir tus besos.

Quiero olvidar todo pensamiento
y grabar en mi memoria
de ese momento el recuerdo.
Que nuestro cuerpos se unan
en un solo deseo,
y que la carne se llene
de todo ese fuego.
En fin, quiero amarte y luego
 decir 'Adiós'.

Mariana Vitali.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Sombras.

Las palabras se desvanecen,
ya nada importa.
Todo desaparece,
se vuelve sombra.

Sombras del recuerdo,
sombras del pasado.
Cuando la oscuridad te envuelve
nada se distingue, todo se encuentra nublado.

Tu sombra no te abandona,
y crece cuando a tu alrededor hay luz
y cuando la luz se esconde desaparece,
o ¿será que en todo se convierte?

Mariana Vitali.

lunes, 2 de septiembre de 2013

El mito de las luciérnagas


Asteria era la diosa de las estrellas, la diosa del cielo nocturno. Ella alumbraba la tierra durante las noches, mostraba el camino a los viajeros y creaba los momentos más románticos para los jóvenes enamorados. Era tan hermosa como el cielo que reinaba, y tan gentil y cálida como la brisa de una noche de verano.
Siempre se pensó que los dioses podían hacer lo que quisieran cuando quisieran. ¡Maldito sea el día que esta diosa lo desmintió! Cuando desobedeció a su padre, Zeus, y perdió, por ello, su fertilidad.
Una vez, observando la tierra desde su trono de estrellas, Asteria vio un niño en el bosque. Un niño que se encontraba solo, llorando, mirando las estrellas. Un mortal de cuatro años, hijo de ladrones, que vivía en una cueva debajo de un crusácius (lo que ahora sería un puente). Sus padres dieron todo por él. Robaron la joya más preciada del pueblo, el orgullo de este, para que su hijo tenga un futuro asegurado. Pero fueron descubiertos, y castigados con la muerte delante del niño.
Antes de morir, su madre le pidió que nunca diga a nadie su nombre, que, de ser posible, lo olvidara. Así nunca nadie podría atraparlo, ya que ni él sabía su verdadera identidad.
 La diosa sintió el deseo de ayudar a ese niño, ese solitario niño del bosque, ese huérfano que pedía por una madre. Entonces, envió a su lechuza, para que dijera al niño que ella, Asteria, lo cuidaría y ayudaría; que nunca más estaría solo porque lo cuidaría desde el cielo, que cuando se sintiese solo mirase las estrellas porque ella estaría ahí para él.
Asteria llamó al niño Astir, que significa estrella, y cuidó de él cada noche, lo ayudó y lo protegió. Astir vivió en el bosque, mirando las estrellas cada vez que se sentía solo, alimentándose de los animales del bosque. Creció, y a la vez el amor entre él y Asteria se volvió más fuerte. Pero una grave enfermedad postró a Astir, impidiéndole salir de la cueva donde vivía. La lechuza de Asteria cuidaba de él, le llevaba comida y agua, y servía de mensajera entre él y la diosa.
Astir estaba triste, porque no podía ver las estrellas, lo que para él significaba no ver a Asteria. La diosa no podía bajar del cielo, tenía que permanecer allí, pero ella deseaba más que nadie poder cuidarlo, acompañarlo. Ambos sabían que la vida de Astir llegaba a su fin. Entonces Asteria, decidió hacerle un regalo antes de la hora de su muerte, le llevaría las estrellas a la cueva, para que lo alumbren antes del final.
Entonces, tomó el reflejo de las estrellas sobre el lago y dijo “Vallan donde mi hermoso niño se encuentra e ilumínenlo.” Dicho esto, unos seres luminosos se separaron del reflejo y fueron a la cueva donde Astir se encontraba. Al ver estos seres, Astir sonrió, dijo “Gracias” y murió.


Asteria, crea a esos seres todas las noches, la gente llama a esos seres “Luciérnagas”, pero para ella, son el recuerdo de su amado niño del bosque.







Distantia Sidera

lunes, 26 de agosto de 2013

Cadenas.

Aumenta el peso de la gravedad
y el silencio golpeando mis pensamientos
es todo lo que puedo escuchar.

El color va desapareciendo,
y todo se torna gris.
Detrás de las nubes el sol se está escondiendo,
la vida perdió su matiz.

De plomo las cadenas
que me quitan la libertad.
De plomo las cadenas
que me quitan la voluntad.

Mariana Vitali.

jueves, 22 de agosto de 2013

El día, la noche.
El sol, la luna.

Detrás de las nubes
hoy Apolo se oculta.

Tu sonrisa lejana
se pierde en la bruma
y tus sinceras lágrimas
se mezclaron en la espuma.

Un sueño interminable,
y en las alta cumbres,
mirando el cielo estrellado,
tu alma pura.

Aunque solo sea un momento
elevémonos y abracemos
juntos el firmamento.
Que nuestra voz se una
en un solo sentimiento
y que no por no hacerlo, algún día,
conozcamos el arrepentimiento.


Mariana Vitali.

sábado, 20 de julio de 2013

Renacer

Cuando el anhelo, el deseo, el capricho
vuelca todo su ser a la realidad,
y una noche helada se convierte en madrugada de estío,
eso es amar.

Cuando una sonrisa lejana
en el alma puede provocar
una calidez que en el cuerpo se derrama,
eso es amar.

Cuando conoces el Amor, naces.
Y como el fénix de las cenizas,
cuando lo pierdes, 
renaces.


                 Mariana Vitali.

LVX MVNDI

Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...