sábado, 13 de mayo de 2017

Otra oda al mar.

La orilla estaba llena de huellas, y el mar las borró entre olas. Las gaviotas imprimieron en la arena nuevamente sus pisadas, y se perdieron entre la espuma. De mi garganta salían sollozos ahogados, que se mezclaban con la canción del océano. Todo fue gris y celeste, paisaje de invierno, al que vuelve mi alma entrelazando recuerdos. Todo fue mirando el eterno horizonte, donde mi existencia es inmensa y, al mismo tiempo, diminuta. Todo fue en el instante en el que día y noche son la misma cosa.

LVX MVNDI

Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...