Caen sobre el agua
silenciosos
los pétalos de esa flor
que alguna vez
me regalaste.
Suena en la distancia
la esencia
de tu ser
que me conmueve,
que me llena.
Y en cada nota
sostenida en el tiempo
se ven mis angustias,
mis miedos,
mis silencios.
¿Cuánto más
esa voz va a perturbar
mis recuerdos?
¿Cuánto más
permaneceré
en la nada?
Aunque mi existencia
termine
en el completo
vacío,
nada fue en vano,
porque alguna vez
me regalaste
esa flor,
y sus pétalos
silenciosos
cayeron
sobre el agua.
Mariana Vitali.
la galaxia pulsa y yo respondo: la libertad la llevo en mis alas, la fuerza en mi espíritu, y el amor entre mi pecho y las estrellas
lunes, 9 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
Estoy a merced del tiempo,
de mi propio sonido.
Un ritmo acelerado,
un sueño que expiró,
una carta que jamás fue entregada,
llamarte y que no contestes
está mi alma cansada.
Distancia perversa,
silencio desgarrador.
Tu voz es la hoguera
en la que fue condenada
a arder.
Un simple suspiro,
una cruel realidad,
me convierte en los despojos
de lo que alguna vez fui.
Estoy a merced del viento,
de mis sueños perdidos,
estoy a merced de tus designios
entregada a tus versos podridos.
Mariana Vitali
de mi propio sonido.
Un ritmo acelerado,
un sueño que expiró,
una carta que jamás fue entregada,
llamarte y que no contestes
está mi alma cansada.
Distancia perversa,
silencio desgarrador.
Tu voz es la hoguera
en la que fue condenada
a arder.
Un simple suspiro,
una cruel realidad,
me convierte en los despojos
de lo que alguna vez fui.
Estoy a merced del viento,
de mis sueños perdidos,
estoy a merced de tus designios
entregada a tus versos podridos.
Mariana Vitali
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