miércoles, 6 de diciembre de 2017

Soy yo, soy vida

Aprendí a ser
como me pidieron que fuera,
y lloré
al no lograr cumplir con la expectativa.
No quiero ser tuya,
quiero ser mía,
y romper las cadenas,
y ser más combativa.
Armarme de nuevo
y amarme sana,
entera, real,
como mi pecho me manda.
Y abandonar la idea
de que alguien puede repararme,
porque sólo yo soy quien puede salvarme.

Y si al mirarme en el espejo
me encuentro verdadera
y mi desnudo reflejo
es fiel a mi alma, plena
me encontraré, y sonriente
seguiré el camino,
habré encontrado entonces mi fuerza,
me iré construyendo destino.



Mariana Vitali.

viernes, 13 de octubre de 2017

Pájaro libre.

Incluso si mi pecho se agitó
al oír tu cantar;
incluso si me regalaste, por unos minutos,
un universo sólo para nosotros;
incluso si desde lo más hondo de mí
quise gritar que mi amor sigue con vos;
incluso si retuve las lágrimas
que querían caer;
incluso si mi alma a la tuya
sigue devota como antes;
incluso así no puedo pedirle al cielo
que estés conmigo.
No puedo rezarle a ningún dios
para que te traiga a mis brazos,
no voy a pedirte que vuelvas.
Porque libre te amo
y libre te vi,
y sé que con ella
sos mucho más feliz.

Así que andá, volá, viví,
siempre fuiste pájaro libre,
siempre fuiste corazón cálido.
Andá, volá, viví,
y no pienses es mí,
yo estoy sonriendo,
agradeciéndole a la vida
por cruzar nuestros caminos,
porque yo sería otra
de no haberte conocido.



Mariana Vitali.

lunes, 7 de agosto de 2017

Creencias

Como ganado, apretados
y dolidos,
buscando amor de alguna mano,
amiga, amante, forastera,
¿importa?
Mientras sea amor,
mientras no me haga esclavo,
mientras estén esas manos
más tibias que las mías,
que desde que las golpeó la tormenta
están tan frías.
Mientras sostengan algún farol
que me ayude a ver dónde piso,
mientras no se ría cuando desnude mi alma,
o si la deslizo
suave, hasta encontrarme con la calma
que estoy buscando desde que cayeron las máscaras,
desde que nos animamos a abandonar la cáscara,
en la que cómodos ignorábamos, despreocupados,
la miseria del humano.

Como ganado, apretados
y dolidos,
buscando amor de alguna mano,
van mis deseos a encontrarse con vos.
Ninguno de los dos sabe el camino,
pero no necesitamos mapas
ni adivinos.
No hay destino,
sólo arena.
Un sólo dios al cual rezarle,
su nombre: Amor.

Vos ya sabías,
cuanto más cariño muestren tus manos
rezan mejor.


Mariana Vitali.

lunes, 26 de junio de 2017

De pesadillas y despertares

Escribí tanto de mis heridas, de mis miedos y de mis ansias.
Vomité versos y párrafos en cada papel que llegó a mis manos.
Exprimí la tristeza de mis ojos hasta creerla extinta.
Y creí,
realmente creí que la angustia que me pesaba en el pecho permanecería encerrada en mis palabras.
Pero estaba escondida,
agazapada,
esperando para cazarme,
como la Reina de las Bestias.

Todo lo que Creía Olvidado me acorraló,
apareció súbitamente,
como aparecen las arañas cuando limpiás detrás de los muebles.
Todo lo que Creía Resuelto me miró a los ojos
como nunca antes nadie me había mirado.
-Acá estoy, todavía estoy. Nunca me fui, porque jamás me venciste.- dijo,
y al siguiente segundo me besó.
Su lengua áspera y fría,
hurgando en mi interior, raspó mis recuerdos.
Temblé de rabia y de temor,
de impotencia y de asco;
y la Bestia se detuvo, pero sostuvo fija su mirada en mí.

Otra vez el Demonio con Cara de Ausencia me respiraba cerca del corazón.
Su aliento comenzó a asfixiarme,
me sentí muerta.
 
Vi mi funeral desde mi ataúd,
hacía frío y me vistieron de blanco.
El cielo era tormenta, al igual que los ojos de mis hermanos,
al igual que mis propios ojos.
Yo estaba ahí,
mirándome
desgarrada,
tocando la madera del cajón,
desgarrada
pero pretendiendo que podía mantenerme de pie.

Ese no era mi féretro ni mi velorio.

Las paredes se resquebrajaron
y cayeron,
y ante mí la Bestia rugía a carcajadas.
Se estremeció la tierra y se apagó el mundo.
 
No hubo ni cielo, ni infierno, ni purgatorio:
hubo vacío y soledad.

No sé decir si duró un instante o una eternidad,
el Tiempo estaba roto, inerte.

Comencé a escuchar, a la distancia,
un sonido constante, centrífugo,
como el girar de una rueda,
cada vez más rápido,
cada vez más fuerte.

Me mareaba,
me aturdía,
era un sonido como de lavarropas.
Estaba sola en mi cabeza.
¿Sola?
No, estaba con esa Bestia,
con ese Gran Demonio,
que me acariciaba como queriendo llegar hasta el fondo
para quebrarme de una vez por todas.

Otra vez estaba encerrada dentro mío, rogando que alguien me encuentre.

Sentí una presión,
una fuerza que me aplastaba,
me ahogaba,
me dolía.

Me dolía porque estaba viva.
 
La Vida estaba pulsando
desde lo más hondo,
pujaba con fuerza para no apagarse.
Como bailando al compás de su propio latir
me pedía que luche,
me decía que no estaba condenada.

La presión comenzó a desvanecerse,
el sonido cesó,
y la Bestia no pudo mantenerme cautiva en el miedo.

Estoy viva y amo, estoy viva y esa es mi esperanza.
   
Aún convivo con la Bestia,
que sigue esperando,
agazapada,
el mejor momento para cazarme;
todavía no la derroté,
y a veces se acerca a mi corazón y lo manosea,
llenándolo de angustia.

Pero mientras respire,
aunque me encadene no va a poder esclavizarme,
aunque parezca que está a punto de vencerme
no va a poder doblegarme, no va a poder quebrarme.
Porque la Bestia tiene al Miedo de su lado,
pero yo tengo al Amor del mío.


Mariana Vitali

sábado, 13 de mayo de 2017

Otra oda al mar.

La orilla estaba llena de huellas, y el mar las borró entre olas. Las gaviotas imprimieron en la arena nuevamente sus pisadas, y se perdieron entre la espuma. De mi garganta salían sollozos ahogados, que se mezclaban con la canción del océano. Todo fue gris y celeste, paisaje de invierno, al que vuelve mi alma entrelazando recuerdos. Todo fue mirando el eterno horizonte, donde mi existencia es inmensa y, al mismo tiempo, diminuta. Todo fue en el instante en el que día y noche son la misma cosa.

sábado, 22 de abril de 2017

Si...

Si por amor se me rompe
mañana el pecho,
que se rompa.

Si por correr a buscarte me duelen
mañana las piernas,
que me duelan.

Si por despecho se escapan
mañana mis lágrimas,
que se escapen.

Si mañana el mundo se apaga,
que se apague.

Hoy voy a amar,
voy a amar la vida y abrazarla.
Y cuando llegue Mañana,
me va a encontrar sonriendo.

Mariana Vitali

lunes, 27 de febrero de 2017

Oración punzante

Si alzo una súplica al cielo
¿habrá alguien que la escuche?
Se siente como haber llorado
más de una vida en secreto.

Porque aunque tenga la verdad
escrita en los ojos
nadie sabe
leer miradas.

Ahí donde todo se escucha tan fuerte,
ahí donde todo es ruido,
ahí donde las personas gritan
y los platos se rompen,
en ese lugar yo
quiero sembrar silencio
para que todo sea
gestos suaves y manos tibias.

¿A qué dios le pido El Paraíso?
¿A qué ángel le rezo para que El Olvido no me alcance?
¿A qué demonio invoco para sacarme este gualicho?

¿En qué?¿En qué constelación te busco si estoy atada a esta tierra?

Si me dejo
a r r a s t r a r , y  e l  v i e n t o
me lleva a mejor puerto,
habrá escuchado entonces
el cielo
mis plegarias.



Mariana Vitali.

martes, 3 de enero de 2017

Tela de olvido.

Si dependiera de mi
ahora mismo estaría acurrucada
entre tus brazos,
bebiendo de tu sonrisa
y naciendo otra vez
con cada beso.

Si dependiera de mi
nunca tendrías frío
ni dolor,
siempre sería primavera,
nuestro lecho de jazmines
y de rayitos de sol.

Olvidarte puede ser al antídoto
y el veneno,
tus pestañas de la araña la red,
y yo como mosca
vuelo hasta tus hilos
para enredarme de nuevo
y perder.

Tu desamor
no es causa de despecho
pero duele todavía
en el pedacito que me queda
de ilusión.

Con cada amanecer va atenuando,
con cada luna más se desprende.
No sigas tejiendo, que yo sigo volando
y si caigo en tu tela, arañita,
seguro termino llorando.


Mariana Vitali.

LVX MVNDI

Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...