lunes, 28 de noviembre de 2016

Siempre tu luz.

Acá, ahora,
llego a la conclusión agridulce
que me dice que los versos
mueren conmigo
y viven en vos,
porque siempre encuentro
palabras nuevas para construirte.

Y la sangre en mi carne
se agita y baila
cuando descubre que tus sombras,
si, hasta tus sombras, me iluminan.

Tu lugar,
en lo alto,
envidiado por los mortales,
me muestra que también yo
soy estrella,
o que al menos
mi vuelo las alcanza.

Mi lugar
está en el cielo,
allá donde nada mata mis sueños.
Soy sirena de nube
y quiero,
en mi descenso a la tierra,
acostarme un ratito en tus brazos de arena.

Dejame llevarte a olvidarnos del mundo,
a olvidarnos de todo menos de nuestras manos.


Mariana Vitali.

LVX MVNDI

Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...