Acá, ahora,
llego a la conclusión agridulce
que me dice que los versos
mueren conmigo
y viven en vos,
porque siempre encuentro
palabras nuevas para construirte.
Y la sangre en mi carne
se agita y baila
cuando descubre que tus sombras,
si, hasta tus sombras, me iluminan.
Tu lugar,
en lo alto,
envidiado por los mortales,
me muestra que también yo
soy estrella,
o que al menos
mi vuelo las alcanza.
Mi lugar
está en el cielo,
allá donde nada mata mis sueños.
Soy sirena de nube
y quiero,
en mi descenso a la tierra,
acostarme un ratito en tus brazos de arena.
Dejame llevarte a olvidarnos del mundo,
a olvidarnos de todo menos de nuestras manos.
Mariana Vitali.
la galaxia pulsa y yo respondo: la libertad la llevo en mis alas, la fuerza en mi espíritu, y el amor entre mi pecho y las estrellas
lunes, 28 de noviembre de 2016
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