lunes, 25 de mayo de 2020

Satélites

A veces siento que todo está lejos de mí, absolutamente todo. Lejos como una mancha de humedad detrás de un mueble viejo o un abanico polvoriento colgado en la pared de una casa de jubilados.
Apagado, los paisajes como en una foto sin colores ni contraste, el mundo gira y yo estoy acá, atrapada por tu campo gravitatorio, como la Luna siguiendo a la Tierra (sólo que vos serías, más bien, Júpiter, ya que no te alcanza con una sola luna en tu órbita). Entre tus tormentas eléctricas que me hacer reír y temblar, que llenan mi carne de deseos y súplicas pobres y mi mente de reflexiones inútiles y motivaciones deshonestas. Atrapada en tu juego, con tu ritmo y tus reglas, con más ganas de patear el tablero o (¿por qué no?) prenderlo fuego, que de seguir jugando.
¿Notaste cuánto te necesitaba esa noche? No quería decírtelo, tampoco iba a mendigar un abrazo, aunque, tal vez, debí hacerlo. Elegí seguir jugando, atrapada, también, por la inercia de ser nosotros, y me dejaste dormir en tu cama. Esperé que te acuestes a mi lado, esperé ese abrazo que no pude pedir, pero me dejaste durmiendo sola. Ni un beso, ni una caricia, ni un poquito de calor. Las sábanas tenían tu olor y yo me sentí vencida.
En este juego, para mí no hay fichas, haga lo que haga voy a salir perdiendo.


Mariana Vitali


** escrito en septiembre de 2016

sábado, 23 de mayo de 2020

hoy pasé por la costa de nuevo
y el mar seguía ahí
por suerte
o por desgracia
porque yo estoy del otro lado del vidrio
y no puedo ir a tocarlo
y estoy acá esperando
que no me mate un virus
mientras me estoy muriendo
de tristeza
de frío
de que los días pasen por pasar
sin vivir
que no me mate un virus
mientras mi alma se pudre
mientras mi mente se seca
mientras mi cuerpo colapsa
de respirar mal
y dormir poco
de transpirar ansiedad
perdiendo de la realidad el foco
que loco
para que no me mate un virus
me metí uno peor
que me va comiendo lento
destrozando el poco amor
propio que me quedaba.

miércoles, 20 de mayo de 2020

</3


I

(Soy mar, parte 2)

Armé las valijas
y no me fui,
cuando las desarmé
me echaste.

Ahora decidí el alma
exorcizarme
y del cuerpo tu fantasma
arrancarme.

El corazón en cuarentena
para sacar este virus de mis entrañas,
viejos mensajes, envenenan.
Mejor que sea mi yo de ayer una extraña.

Porque no quiero ahogarme
mientras recuerdo tus besos
con sabor a tabaco,
no quiero otra vez perderme
entre sueños espesos
en los que te abrazo.
Que mueran.
Que muera cada uno de mis deseos,
cada uno de los sentimientos
que aún tengo por vos.

Que cuando logre arrancarme tu gualicho
con suerte me tope con uno peor.


II

Mi mayor contradicción:
hago llover amor,
pero antes abro el paraguas.

Igual está un poco roto,
así que es difícil
que no me toque el agua.

¿Para qué, no,
tanto artilugio
si terminé mojada?
Sedienta de vos,
bebiendo tu aroma,
grabado,
guardado en la almohada.

III

Soñé con vos,
eras un paisaje frío,
y lo entendí: con un par de versos
hice de tu desamor el mío.

Desencuentro mortal
de nuestras auras
y ahora nunca más
se tocarán nuestras almas.

Tu silueta alejándose
no fue un retrato doloroso,
de mis palabras perdiéndose
a mi pecho hice tu recuerdo borroso.

Y ahora que olvidé tus manos
no habrá sombras que me nublen la visión,
y en mi boca, que ya no te nombra,
volvió a reinar mi canción.


Mariana Vitali

** escritos entre octubre y noviembre de 2019

Amor Libre

Puedo amar mucho
y muy fuerte,
con el alma entera,
como si no existiese muerte alguna.
Como canto suave que te acuna,
como viento
cálido y tranquilo.

Amarte tanto que se vuelva
este amor casi tangible,
sensible,
palpable,
indivisible.

Amarte: si.
Necesitarte: nunca.

No voy a hablar de vos
como si fueras aire en mis pulmones,
no voy a pensar en vos
como dueñe de mis dones,
ni de mis versos.
Aún en los escenarios más adversos
este amor no ha de confundirse
con necesidad,
no sos condición irrenunciable
de mi felicidad.

Y cuando te vayas,
y ya no nos compartamos,
será un adiós-entre-besos
y un buena-suerte-en-tu-camino.

Porque nunca estuve rota
(sólo un poquito perdida),
nunca estuve sola
(siempre estoy yo, siempre la misma),
y no concibo que este amor sera
un ancla para mantenerme viva.

Vivo por mí,
y amo porque puedo,
porque de amor
mi pecho nunca explota,
su espacio es infinito.

Mil te-amos vas a oír de mi boca,
y ni un solo te-necesito.



Mariana Vitali


**Escrita en marzo de 2020.


LVX MVNDI

Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...