miércoles, 20 de mayo de 2020

</3


I

(Soy mar, parte 2)

Armé las valijas
y no me fui,
cuando las desarmé
me echaste.

Ahora decidí el alma
exorcizarme
y del cuerpo tu fantasma
arrancarme.

El corazón en cuarentena
para sacar este virus de mis entrañas,
viejos mensajes, envenenan.
Mejor que sea mi yo de ayer una extraña.

Porque no quiero ahogarme
mientras recuerdo tus besos
con sabor a tabaco,
no quiero otra vez perderme
entre sueños espesos
en los que te abrazo.
Que mueran.
Que muera cada uno de mis deseos,
cada uno de los sentimientos
que aún tengo por vos.

Que cuando logre arrancarme tu gualicho
con suerte me tope con uno peor.


II

Mi mayor contradicción:
hago llover amor,
pero antes abro el paraguas.

Igual está un poco roto,
así que es difícil
que no me toque el agua.

¿Para qué, no,
tanto artilugio
si terminé mojada?
Sedienta de vos,
bebiendo tu aroma,
grabado,
guardado en la almohada.

III

Soñé con vos,
eras un paisaje frío,
y lo entendí: con un par de versos
hice de tu desamor el mío.

Desencuentro mortal
de nuestras auras
y ahora nunca más
se tocarán nuestras almas.

Tu silueta alejándose
no fue un retrato doloroso,
de mis palabras perdiéndose
a mi pecho hice tu recuerdo borroso.

Y ahora que olvidé tus manos
no habrá sombras que me nublen la visión,
y en mi boca, que ya no te nombra,
volvió a reinar mi canción.


Mariana Vitali

** escritos entre octubre y noviembre de 2019

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LVX MVNDI

Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...