Hoy mas que nunca voy a abrazar esta armadura,
voy a presionarla contra mi cuerpo
hasta que el acero se funda con mi piel.
Impenetrable
impermeable
inmutable.
Me quedo muda y estática
esperando que este tornado no me arrastre,
y aunque duela esta armadura me mantiene en pie.
Pesada,
oxidada,
descuidada.
Ya no resiste tanto como antes,
ya no neutraliza las flechas como antes,
ahora esta rota armadura solo me esconde del mundo,
y éste sigue girando,
y las piedras siguen chocando,
el estruendo se escucha,
pero este tornado no va a arrastrarme.
Mariana Vitali.
la galaxia pulsa y yo respondo: la libertad la llevo en mis alas, la fuerza en mi espíritu, y el amor entre mi pecho y las estrellas
jueves, 28 de enero de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
No te dije adiós.
No se cuándo plantaste esta semilla en mi pecho
pero creció como un baobab
y sus raíces son tan profundas
que si las arranco
muero.
Estás ahí observando
esperando que tropiece para sostenerme,
me das lo justo para que no te olvide,
para tenerme comiendo de tu mano
y no perderme.
Me lastimás tanto,
pero tu perfume está tan impregnado
en mí
que dejarte es perderme en un pantano.
¿Cómo no buscarte desesperadamente?
¿Cómo no desear hasta el final
que te quedes conmigo?
Porque ¿sabés?
prefiero esta angustia a abandonar tu luz
y quedar a oscuras
y quedar vacía.
Mariana Vitali.
pero creció como un baobab
y sus raíces son tan profundas
que si las arranco
muero.
Estás ahí observando
esperando que tropiece para sostenerme,
me das lo justo para que no te olvide,
para tenerme comiendo de tu mano
y no perderme.
Me lastimás tanto,
pero tu perfume está tan impregnado
en mí
que dejarte es perderme en un pantano.
¿Cómo no buscarte desesperadamente?
¿Cómo no desear hasta el final
que te quedes conmigo?
Porque ¿sabés?
prefiero esta angustia a abandonar tu luz
y quedar a oscuras
y quedar vacía.
Mariana Vitali.
miércoles, 20 de enero de 2016
Lo que no.
No hay poesía sin pasión,
como no hay fuego que no arda,
y puede que el espíritu se encienda
con un solo verso
o con un simple silencio.
No hay forma de arrancarle los hilos
a un corazón remendado,
se encarnan y se disfrazan
de arteria,
camuflando la herida.
Balanceándonos en una cuerda floja,
aprendimos a ignorarnos,
pero no podemos hacer que nuestros ojos mientan,
no puedo hacer que dejen de buscarte,
no podés censurarlos porque me hablan,
me gritan que algo estás callando.
Si se encuentran nuestras pupilas
quedamos expuestos ante el cosmos,
sin poder mentirnos,
corriendo la mirada
para poder marcharnos.
Mariana Vitali.
como no hay fuego que no arda,
y puede que el espíritu se encienda
con un solo verso
o con un simple silencio.
No hay forma de arrancarle los hilos
a un corazón remendado,
se encarnan y se disfrazan
de arteria,
camuflando la herida.
Balanceándonos en una cuerda floja,
aprendimos a ignorarnos,
pero no podemos hacer que nuestros ojos mientan,
no puedo hacer que dejen de buscarte,
no podés censurarlos porque me hablan,
me gritan que algo estás callando.
Si se encuentran nuestras pupilas
quedamos expuestos ante el cosmos,
sin poder mentirnos,
corriendo la mirada
para poder marcharnos.
Mariana Vitali.
miércoles, 13 de enero de 2016
Carta última sobre la herida
Escrita un martes 12 de un Enero triunfal. Aconsejada por un Ombú anciano, oriundo del parque de los Árboles Amigos.
Al Famoso Guerrero que se robó mis ojos, mi garganta y mi piel, cuya luz idealicé y admiré durante muchas lunas:
Me subí en el señor Ombú para conversar con él mientras observaba el mundo. Se pueden ver muchas cosas desde la cima de un árbol añoso, incluso nuestra propia existencia.
El Ombú me dijo que era tiempo de soltar, que no puedo aferrarme a una ilusión, y vos sos una sombra de mi propio deseo. Te pinté una mirada que no es tuya y maximicé tus cualidades, escondí todos tus defectos y te pretendí resplandeciente. Te di más de lo que mereciste, te amé más de lo que me permitía la voluntad.
Por eso hoy decidí irme para no volver, porque se que ya no puedo ahogarme.
No me alcanzan tus explosiones de casi-amor, enferman más de lo que curan. No vas a encontrarme, no como me encontraste antes, porque mientras escribo esto sepulto parte de mi misma.
Adiós mi Famoso Guerrero, hubiésemos sido muy felices si conmigo te sacabas tu armadura.
Mariana Vitali.
Al Famoso Guerrero que se robó mis ojos, mi garganta y mi piel, cuya luz idealicé y admiré durante muchas lunas:
Me subí en el señor Ombú para conversar con él mientras observaba el mundo. Se pueden ver muchas cosas desde la cima de un árbol añoso, incluso nuestra propia existencia.
El Ombú me dijo que era tiempo de soltar, que no puedo aferrarme a una ilusión, y vos sos una sombra de mi propio deseo. Te pinté una mirada que no es tuya y maximicé tus cualidades, escondí todos tus defectos y te pretendí resplandeciente. Te di más de lo que mereciste, te amé más de lo que me permitía la voluntad.
Por eso hoy decidí irme para no volver, porque se que ya no puedo ahogarme.
No me alcanzan tus explosiones de casi-amor, enferman más de lo que curan. No vas a encontrarme, no como me encontraste antes, porque mientras escribo esto sepulto parte de mi misma.
Adiós mi Famoso Guerrero, hubiésemos sido muy felices si conmigo te sacabas tu armadura.
Mariana Vitali.
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