lunes, 25 de enero de 2016

No te dije adiós.

No se cuándo plantaste esta semilla en mi pecho
pero creció como un baobab
y sus raíces son tan profundas
que si las arranco
muero.
Estás ahí observando
esperando que tropiece para sostenerme,
me das lo justo para que no te olvide,
para tenerme comiendo de tu mano
y no perderme.
Me lastimás tanto,
pero tu perfume está tan impregnado
en mí
que dejarte es perderme en un pantano.
¿Cómo no buscarte desesperadamente?
¿Cómo no desear hasta el final
que te quedes conmigo?
Porque ¿sabés?
prefiero esta angustia a abandonar tu luz
y quedar a oscuras
y quedar vacía.



Mariana Vitali.



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