martes, 23 de octubre de 2018

La historia de siempre.

Otra vez atrapada en este espiral,
otra vez me encuentro
atormentada por la soledad.

Ante mis ojos se le apagan los colores
al mundo,
y pierde brillo, pierde fuerza,
pierde nitidez,
pero sigo viviendo.

¿Cuándo aprendí a fingir felicidad?
¿cuándo ésta sonrisa empezó a pesar tanto?
¿cuándo apagué la luz, mi luz,
y todo se volvió superfluo?
Ya vi todo lo que podía pasar,
me masturbé en la ducha
y terminé llorando,
rogando
lograr prender lo que apagué.

No sangro más
porque aún tengo poesía,
pero sangre hay en mis venas
y soledad en mi piel.
Tal vez, algún día,
mis versos le alcancen a mi alma,
para no ahogarse en su propia hiel.

Voy amando de a retazos,
para sentir que todavía tengo algo en el corazón,
que no me quebré del todo,
que no siempre estuve rota,
que aunque arda tanto el ayer
hoy es hoy.


Mariana Vitali.



**Este poema lo escribí hace un tiempo, pero sigue siendo la historia de siempre.

domingo, 21 de octubre de 2018

Inspiración

Deseo,
me inspirás deseo.

Sin darme cuenta te estoy soñando
despierta.
Sueño con tu boca, con tus manos,
con tus dedos pulsando en el deseo,
con tu cuerpo abasteciendo mi cuerpo,
con tu carne encendiendo mi carne,
con tus gemidos resonando
en el espacio.

Sueño con mi boca
enchastrándote de besos
el pecho,
con nuestros cuerpos afirmando
que así se ama en el paraíso,
o en el infierno,
o en el desierto,
¿qué importa?

Sólo sé que te deseo,
que despertás todas mis pasiones,
que puedo ser fuego intenso,
y hacer que en un segundo te sientas
como el mar:
inmenso.



Mariana Vitali.


jueves, 11 de octubre de 2018

No me olvides.

El tiempo está vacío.
Las rectas se quiebran.
No hay lugar dentro mío
donde no me pierda.

Se escuchan voces de silencio,
de penas quietas en mis venas,
de carne cortada a cuchillo:
cosas de otras épocas.

Memoria de lunas viejas,
de haber sido desterrada de mi propio cuerpo,
de contar los días como uno menos.
De esperar el beso que me mate lento.

Recuerdo haber sembrado amor,
siempre amor por vos.
No me quedó nada más
nada más que dolor.

Sembraba por vos,
deforestaba por mí.
Me partí las piernas
para mantenernos de pie.

Recuerdo de haber odiado
lo que debí amar,
y de haber grabado
lo que debí borrar.

Memoria de lunas viejas,
cuando me olvidaba de mí
para atender tus heridas,
intentando ser feliz.

Se ven cerrando las heridas
de ese ayer que me cuelga en la espalda,
de ese adiós cargado de culpas,
y del alma que tuve olvidada.

Se van cerrando los espirales.
Ya no importa el tiempo.
y, de a poco, mi cuerpo vuelve a ser
de mi espíritu el templo.


Mariana Vitali.

LVX MVNDI

Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...