Acá, ahora,
llego a la conclusión agridulce
que me dice que los versos
mueren conmigo
y viven en vos,
porque siempre encuentro
palabras nuevas para construirte.
Y la sangre en mi carne
se agita y baila
cuando descubre que tus sombras,
si, hasta tus sombras, me iluminan.
Tu lugar,
en lo alto,
envidiado por los mortales,
me muestra que también yo
soy estrella,
o que al menos
mi vuelo las alcanza.
Mi lugar
está en el cielo,
allá donde nada mata mis sueños.
Soy sirena de nube
y quiero,
en mi descenso a la tierra,
acostarme un ratito en tus brazos de arena.
Dejame llevarte a olvidarnos del mundo,
a olvidarnos de todo menos de nuestras manos.
Mariana Vitali.
la galaxia pulsa y yo respondo: la libertad la llevo en mis alas, la fuerza en mi espíritu, y el amor entre mi pecho y las estrellas
lunes, 28 de noviembre de 2016
viernes, 28 de octubre de 2016
Conviviendo con la ausencia.
Estoy gritando
y siento que me sangra la garganta,
grito con todo lo que tengo,
grito con todo lo que soy,
grito de dolor
y de tristeza,
grito, pero no sale mi voz.
Las personas caminan como fantasmas,
caminan sin mirar,
caminan rápido, como desesperados,
caminan sin querer caminar.
Yo sigo gritando desgarrada
pero sólo se escuchan pasos,
de mí no sale sonido,
aunque grito y grito no se escucha,
no entiendo qué pasó.
Te nombro entre lágrimas
y tu nombre suena en cada rincón,
pero al nombrarte todo desaparece y quedo sola,
hablándole a la nada,
disfrazada de sombra
buscando un dios en quien creer
e intentando simular
una sonrisa que me evite preguntas
que no quiero responder.
Me doy cuenta que tu nombre
lo escuché dentro mío,
que mi voz sigue sin salir,
porque sigo gritando
y la gente camina,
el mundo no frenó para mí.
Grito y grito, el corazón se escapa del cuerpo,
grito y grito, como si gritando te pudiera ver de nuevo,
grito y grito, la gente camina sin mirar el cielo,
grito y grito, tal vez mañana consiga dormir al menos.
Aunque
sigo
gritando
sólo
hay
silencio.
Mariana Vitali.
y siento que me sangra la garganta,
grito con todo lo que tengo,
grito con todo lo que soy,
grito de dolor
y de tristeza,
grito, pero no sale mi voz.
Las personas caminan como fantasmas,
caminan sin mirar,
caminan rápido, como desesperados,
caminan sin querer caminar.
Yo sigo gritando desgarrada
pero sólo se escuchan pasos,
de mí no sale sonido,
aunque grito y grito no se escucha,
no entiendo qué pasó.
Te nombro entre lágrimas
y tu nombre suena en cada rincón,
pero al nombrarte todo desaparece y quedo sola,
hablándole a la nada,
disfrazada de sombra
buscando un dios en quien creer
e intentando simular
una sonrisa que me evite preguntas
que no quiero responder.
Me doy cuenta que tu nombre
lo escuché dentro mío,
que mi voz sigue sin salir,
porque sigo gritando
y la gente camina,
el mundo no frenó para mí.
Grito y grito, el corazón se escapa del cuerpo,
grito y grito, como si gritando te pudiera ver de nuevo,
grito y grito, la gente camina sin mirar el cielo,
grito y grito, tal vez mañana consiga dormir al menos.
Aunque
sigo
gritando
sólo
hay
silencio.
Mariana Vitali.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Vuelvo mañana.
Me soñé a mi misma subiendo otra vez esa escalera, esos setenta y dos escalones que me llevaban a tu encuentro, en el piso 3b, habitación 312, cama 57. Nunca imaginé que unos números pudieran doler tanto. Llegué a la puerta, la atravesé, y me encontré con tu camilla vacía, esa que tenía a su lado la ventanita por la que entraba el olor a los eucaliptos, esa en la que esperaba encontrarte al menos una vez más.
Tenía que pedirte perdón, porque traté de cargar tu cruz con mis manos sangrando, y cuando la madera astillada comenzó a inyectarse en mi carne, huí. No podía ayudar, no podía cambiar por vos, me asusté y corrí lo más lejos que pude, me fui sin decirte nada y eso te hizo tan mal.
Tal vez si me quedaba no hubiese terminado así, pero no se puede cambiar lo que fue, aunque me hubiera gustado saber que lo entendías.
"Portate bien y hacele caso a los médicos. Vuelvo mañana." dije mirando la habitación vacía, estéril, estática y fría como una foto en blanco y negro, y sentí como se rompía ese mundo onírico que me arrastraba fuera de todo, y me pregunté porqué tenemos tan presente el mañana, si no existe.
Desperté con las piernas cansadas; ahora cada paso que doy lastima y pesa, como si todavía estuviera subiendo esa escalera, para ir corriendo a abrazarte y ver tu sonrisa mezclada con tus lágrimas, pero sé que sólo voy a encontrar ausencia, sé que no hay más abrazos, ni más sonrisas, ya no quedan ni lágrimas. Sólo queda una ciudad llena de recuerdos, cajas llenas de fotos, felicidad que se volvió nostalgia.
El mundo no frenó, el tiempo sigue consumiendo nuestros días, la vida continúa y yo tengo que seguir caminando, pero no hay más mundo, ni tiempo, ni vida para volver a verte, y mi "vuelvo mañana" ahora es una camilla vacía.
Mariana Vitali.
viernes, 5 de agosto de 2016
Verdad en tus ojos
Aunque luche con todas mis fuerzas
cuando cierre los ojos
voy a encontrarme con tu espalda
ancha,
y voy a volver a caer,
como lo hice muchas veces
deseando que tus brazos me envuelvan
y entibien mis sueños.
Aunque no lo sepas,
te mostré ese lado de mi
que nadie más conoce,
la cara oculta de la luna,
porque sos un espejo de mi propio universo,
reflejando todo lo que está dormido
dentro de este corazón que el mundo
no llega a entender.
Y es que al dar vuelta la página
encontré los mismos sentimientos que tuve antes.
Escribí para que tu alma lea,
para que entiendas lo que soy,
como sólo vos podés,
porque creo en tu mirada y en mí.
Pero no me alcanza
con creer en tus pupilas,
ni me alcanza
rebalsar esta hoja de letras.
Para que no enmohezcan en mi pecho
necesito encontrar verdad en esos ojos.
Mariana Vitali.
cuando cierre los ojos
voy a encontrarme con tu espalda
ancha,
y voy a volver a caer,
como lo hice muchas veces
deseando que tus brazos me envuelvan
y entibien mis sueños.
Aunque no lo sepas,
te mostré ese lado de mi
que nadie más conoce,
la cara oculta de la luna,
porque sos un espejo de mi propio universo,
reflejando todo lo que está dormido
dentro de este corazón que el mundo
no llega a entender.
Y es que al dar vuelta la página
encontré los mismos sentimientos que tuve antes.
Escribí para que tu alma lea,
para que entiendas lo que soy,
como sólo vos podés,
porque creo en tu mirada y en mí.
Pero no me alcanza
con creer en tus pupilas,
ni me alcanza
rebalsar esta hoja de letras.
Para que no enmohezcan en mi pecho
necesito encontrar verdad en esos ojos.
Mariana Vitali.
miércoles, 27 de julio de 2016
Que adicción peligrosa la de refugiarse en la literatura, las historias de amor y los poemas; tan poderosa que echa raíces dentro nuestro. Porque ¿qué mejor forma de olvidarse de vivir qué viajar en un cuento, que sumergirte en una historia que no es tuya?
Se siente todo tan real, pero es todo una ilusión, una falsa calidez que creamos con la mente. Se siente todo tan intenso, pero son solo palabras conectadas, creando un reflejo de algo que, realmente, no es.
Te hace vivir sin sentirte vivo, te hace refugiarte en otra conciencia, en otro 'yo'. Y es ahí dónde nace la adicción de huir del mundo, nadando entre oraciones que alguien más escribió. Escapar a los brazos de un amor que no es tuyo, de un mundo que no existe, de cualidades que no tenemos. Nos olvidamos de ser, de crear.
Creer que el mundo es como es, que no se puede cambiar, que adicción peligrosa.
Se siente todo tan real, pero es todo una ilusión, una falsa calidez que creamos con la mente. Se siente todo tan intenso, pero son solo palabras conectadas, creando un reflejo de algo que, realmente, no es.
Te hace vivir sin sentirte vivo, te hace refugiarte en otra conciencia, en otro 'yo'. Y es ahí dónde nace la adicción de huir del mundo, nadando entre oraciones que alguien más escribió. Escapar a los brazos de un amor que no es tuyo, de un mundo que no existe, de cualidades que no tenemos. Nos olvidamos de ser, de crear.
Creer que el mundo es como es, que no se puede cambiar, que adicción peligrosa.
sábado, 11 de junio de 2016
Cuarto creciente
Ahí es cuando me doy cuenta
que acá se rompe el tiempo,
y no se puede matar un amor
que vuelve a nacer mil veces
en una mirada.
Sos luna en cuarto creciente,
yo veo tu luz,
el centinela tus sombras.
Cuando el mundo se desploma
y las pupilas se encuentran,
el cielo y el infierno se unen
para hacerme sentir viva.
Yo me mantengo firme a la tierra,
me dejo ir
sintiendo tu mirada en mi mirada
(tus pestañas, ah, tus pestañas),
y vos, luna creciente, por un segundo
te mostrás completa,
como si tu todo fuera sólo el brillo
que tus ojitos morochos
me enseñan,
como si para nosotros sólo hubiese ese presente,
porque no existe tiempo cuando te veo
a los ojos,
es ahí donde se rompe.
Mariana Vitali.
que acá se rompe el tiempo,
y no se puede matar un amor
que vuelve a nacer mil veces
en una mirada.
Sos luna en cuarto creciente,
yo veo tu luz,
el centinela tus sombras.
Cuando el mundo se desploma
y las pupilas se encuentran,
el cielo y el infierno se unen
para hacerme sentir viva.
Yo me mantengo firme a la tierra,
me dejo ir
sintiendo tu mirada en mi mirada
(tus pestañas, ah, tus pestañas),
y vos, luna creciente, por un segundo
te mostrás completa,
como si tu todo fuera sólo el brillo
que tus ojitos morochos
me enseñan,
como si para nosotros sólo hubiese ese presente,
porque no existe tiempo cuando te veo
a los ojos,
es ahí donde se rompe.
Mariana Vitali.
miércoles, 23 de marzo de 2016
Treintamil
El viento sopla allá,
el viento viene y se va,
entre montañas y árboles viejos,
nos trae el llanto de nidos vacíos.
Mis armas son la ideas,
tus armas son la hostilidad
y el temor.
Mis armas son las que crean,
tus armas destruyen,
marchitan la flor.
El viento viene y se va,
el viento sopla acá.
Creo en la libertad
aunque haya pájaros muertos,
y aunque no vuelen más
volaron alguna vez
y no puedes callar el recuerdo.
Mariana Vitali.
el viento viene y se va,
entre montañas y árboles viejos,
nos trae el llanto de nidos vacíos.
Mis armas son la ideas,
tus armas son la hostilidad
y el temor.
Mis armas son las que crean,
tus armas destruyen,
marchitan la flor.
El viento viene y se va,
el viento sopla acá.
Creo en la libertad
aunque haya pájaros muertos,
y aunque no vuelen más
volaron alguna vez
y no puedes callar el recuerdo.
Mariana Vitali.
martes, 23 de febrero de 2016
Ya no, tal vez.
Ya no sé cuántos versos escribí por vos
ni cuántos me quedan por escribir.
Ya no sé si quiero verte
ya no sé si quiero olvidarte.
No sé si quiero fingir que nunca te vi
o simplemente desconocerte.
Fuiste aguatero y te pedí agua
pero me diste una vasija de barro
desbordante de nada,
y ya no supe si tenía sed o hambre,
y tal vez sólo sentía frío,
pero tampoco me abrazaste (me diste una frazada con agujeros).
Y hoy es el presente,
ahora estoy viviendo.
Aunque adorne tu semblante con mis versos
morirán tal vez mis sentimientos en abril,
alienados de esforzarse en vano como Sísifo, porque
no puedo creer más
en lo que siento que callás, ya no sé si puedo
creer,
estoy perdida.
Y hoy no hay luna para guiarme,
algunas estrellas murieron por lo contaminado.
Aprendí a caminar a oscuras,
no hay ni un farol en el camino,
olvidado mientras pierdo , ¿olvidado o vencida?
cuando caigan en otoño las
hojas de los árboles voy a saberlo,
entre las nubes abril me va a esconder tus ojos,
callados van a quedar
entre las nubes que traen mi lluvia.
Ya no sé nada
porque dentro mío hay demasiado,
si me quedo me lastimo,
tal vez hoy muchísimo,
tal vez mañana ya no tanto,
si te vas ya estoy llorando.
Ya cayó la noche donde el sol está brillando.
Pero, ¿qué es 'ya' cuando se sigue esperando?
Mariana Vitali.
sábado, 13 de febrero de 2016
Lo que no se ve
Vas a durarme toda la vida,
como mi canción favorita sonando en mis oídos,
o el sonido de la lluvia salpicando la tierra.
Voy a sentirte toda la vida,
en el perfume de la mañana,
en el aroma de los pinos, de los eucaliptos.
Voy a encontrarme con vos todos las noches,
porque no hay nada que se parezca más a tu luz
que las estrellas,
que el reflejo de la luna en los charcos.
Tengo memoria infinita para recordarte,
te recuerdan mis ojos,
te recuerdan mis manos,
te recuerda cada rincón de mi espíritu.
Las estrellas son bellas
a causa de una flor que no se ve.
Vas a durarme toda la vida,
porque aunque te vayas
tu esencia se queda conmigo.
Mariana Vitali
como mi canción favorita sonando en mis oídos,
o el sonido de la lluvia salpicando la tierra.
Voy a sentirte toda la vida,
en el perfume de la mañana,
en el aroma de los pinos, de los eucaliptos.
Voy a encontrarme con vos todos las noches,
porque no hay nada que se parezca más a tu luz
que las estrellas,
que el reflejo de la luna en los charcos.
Tengo memoria infinita para recordarte,
te recuerdan mis ojos,
te recuerdan mis manos,
te recuerda cada rincón de mi espíritu.
Las estrellas son bellas
a causa de una flor que no se ve.
Vas a durarme toda la vida,
porque aunque te vayas
tu esencia se queda conmigo.
Mariana Vitali
jueves, 28 de enero de 2016
Diamante.
Hoy mas que nunca voy a abrazar esta armadura,
voy a presionarla contra mi cuerpo
hasta que el acero se funda con mi piel.
Impenetrable
impermeable
inmutable.
Me quedo muda y estática
esperando que este tornado no me arrastre,
y aunque duela esta armadura me mantiene en pie.
Pesada,
oxidada,
descuidada.
Ya no resiste tanto como antes,
ya no neutraliza las flechas como antes,
ahora esta rota armadura solo me esconde del mundo,
y éste sigue girando,
y las piedras siguen chocando,
el estruendo se escucha,
pero este tornado no va a arrastrarme.
Mariana Vitali.
voy a presionarla contra mi cuerpo
hasta que el acero se funda con mi piel.
Impenetrable
impermeable
inmutable.
Me quedo muda y estática
esperando que este tornado no me arrastre,
y aunque duela esta armadura me mantiene en pie.
Pesada,
oxidada,
descuidada.
Ya no resiste tanto como antes,
ya no neutraliza las flechas como antes,
ahora esta rota armadura solo me esconde del mundo,
y éste sigue girando,
y las piedras siguen chocando,
el estruendo se escucha,
pero este tornado no va a arrastrarme.
Mariana Vitali.
lunes, 25 de enero de 2016
No te dije adiós.
No se cuándo plantaste esta semilla en mi pecho
pero creció como un baobab
y sus raíces son tan profundas
que si las arranco
muero.
Estás ahí observando
esperando que tropiece para sostenerme,
me das lo justo para que no te olvide,
para tenerme comiendo de tu mano
y no perderme.
Me lastimás tanto,
pero tu perfume está tan impregnado
en mí
que dejarte es perderme en un pantano.
¿Cómo no buscarte desesperadamente?
¿Cómo no desear hasta el final
que te quedes conmigo?
Porque ¿sabés?
prefiero esta angustia a abandonar tu luz
y quedar a oscuras
y quedar vacía.
Mariana Vitali.
pero creció como un baobab
y sus raíces son tan profundas
que si las arranco
muero.
Estás ahí observando
esperando que tropiece para sostenerme,
me das lo justo para que no te olvide,
para tenerme comiendo de tu mano
y no perderme.
Me lastimás tanto,
pero tu perfume está tan impregnado
en mí
que dejarte es perderme en un pantano.
¿Cómo no buscarte desesperadamente?
¿Cómo no desear hasta el final
que te quedes conmigo?
Porque ¿sabés?
prefiero esta angustia a abandonar tu luz
y quedar a oscuras
y quedar vacía.
Mariana Vitali.
miércoles, 20 de enero de 2016
Lo que no.
No hay poesía sin pasión,
como no hay fuego que no arda,
y puede que el espíritu se encienda
con un solo verso
o con un simple silencio.
No hay forma de arrancarle los hilos
a un corazón remendado,
se encarnan y se disfrazan
de arteria,
camuflando la herida.
Balanceándonos en una cuerda floja,
aprendimos a ignorarnos,
pero no podemos hacer que nuestros ojos mientan,
no puedo hacer que dejen de buscarte,
no podés censurarlos porque me hablan,
me gritan que algo estás callando.
Si se encuentran nuestras pupilas
quedamos expuestos ante el cosmos,
sin poder mentirnos,
corriendo la mirada
para poder marcharnos.
Mariana Vitali.
como no hay fuego que no arda,
y puede que el espíritu se encienda
con un solo verso
o con un simple silencio.
No hay forma de arrancarle los hilos
a un corazón remendado,
se encarnan y se disfrazan
de arteria,
camuflando la herida.
Balanceándonos en una cuerda floja,
aprendimos a ignorarnos,
pero no podemos hacer que nuestros ojos mientan,
no puedo hacer que dejen de buscarte,
no podés censurarlos porque me hablan,
me gritan que algo estás callando.
Si se encuentran nuestras pupilas
quedamos expuestos ante el cosmos,
sin poder mentirnos,
corriendo la mirada
para poder marcharnos.
Mariana Vitali.
miércoles, 13 de enero de 2016
Carta última sobre la herida
Escrita un martes 12 de un Enero triunfal. Aconsejada por un Ombú anciano, oriundo del parque de los Árboles Amigos.
Al Famoso Guerrero que se robó mis ojos, mi garganta y mi piel, cuya luz idealicé y admiré durante muchas lunas:
Me subí en el señor Ombú para conversar con él mientras observaba el mundo. Se pueden ver muchas cosas desde la cima de un árbol añoso, incluso nuestra propia existencia.
El Ombú me dijo que era tiempo de soltar, que no puedo aferrarme a una ilusión, y vos sos una sombra de mi propio deseo. Te pinté una mirada que no es tuya y maximicé tus cualidades, escondí todos tus defectos y te pretendí resplandeciente. Te di más de lo que mereciste, te amé más de lo que me permitía la voluntad.
Por eso hoy decidí irme para no volver, porque se que ya no puedo ahogarme.
No me alcanzan tus explosiones de casi-amor, enferman más de lo que curan. No vas a encontrarme, no como me encontraste antes, porque mientras escribo esto sepulto parte de mi misma.
Adiós mi Famoso Guerrero, hubiésemos sido muy felices si conmigo te sacabas tu armadura.
Mariana Vitali.
Al Famoso Guerrero que se robó mis ojos, mi garganta y mi piel, cuya luz idealicé y admiré durante muchas lunas:
Me subí en el señor Ombú para conversar con él mientras observaba el mundo. Se pueden ver muchas cosas desde la cima de un árbol añoso, incluso nuestra propia existencia.
El Ombú me dijo que era tiempo de soltar, que no puedo aferrarme a una ilusión, y vos sos una sombra de mi propio deseo. Te pinté una mirada que no es tuya y maximicé tus cualidades, escondí todos tus defectos y te pretendí resplandeciente. Te di más de lo que mereciste, te amé más de lo que me permitía la voluntad.
Por eso hoy decidí irme para no volver, porque se que ya no puedo ahogarme.
No me alcanzan tus explosiones de casi-amor, enferman más de lo que curan. No vas a encontrarme, no como me encontraste antes, porque mientras escribo esto sepulto parte de mi misma.
Adiós mi Famoso Guerrero, hubiésemos sido muy felices si conmigo te sacabas tu armadura.
Mariana Vitali.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
LVX MVNDI
Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...
-
Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...
-
Ahí es cuando me doy cuenta que acá se rompe el tiempo, y no se puede matar un amor que vuelve a nacer mil veces en una mirada. Sos luna en...
-
La orilla estaba llena de huellas, y el mar las borró entre olas. Las gaviotas imprimieron en la arena nuevamente sus pisadas, y se perdier...