lunes, 21 de octubre de 2013

Mientras observaba
ese relampageante cielo
un terror inmenso
se sembró en mí.
Parecía como si el aire
y el firmamento
a muerte lucharan.
Era como si todo
a su fin llegase.

Pronuncié palabras
que distorsionaron el tiempo,
solo quedaba morir.
Del firmamento y el aire
siguió la lucha
por la que sangre
comenzó a llover.
Se tiñó de rojo
toda la tierra,
y toda esperanza
se perdió.
¡Oh! Nunca tuve peor sueño que este,
donde todo moría,
donde moría hasta Dios.

Mariana Vitali

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