martes, 1 de abril de 2014

La escasa luz
que atravesaba aquel ventanal
era un rayo de vida dorada
que venía a morir 
a mi almohada,
que ahuyentaba
las penas silentes
que a mi alma
no hacían más que agobiar.

A veces
demasiada falta
nos hace el amor.
A veces
demasiada falta
me hace sentir
que soy alguien
y no algo.

Mariana Vitali

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