que atravesaba aquel ventanal
era un rayo de vida dorada
que venía a morir
a mi almohada,
que ahuyentaba
las penas silentes
que a mi alma
no hacían más que agobiar.
A veces
demasiada falta
nos hace el amor.
A veces
demasiada falta
me hace sentir
que soy alguien
y no algo.
Mariana Vitali
No hay comentarios:
Publicar un comentario