y ahora tengo tanta sed,
vi tu autorretrato incompleto
y mi sangre comenzó a arder.
Dame uno a uno tus deseos,
para probarlos uno a uno con mi lengua,
dámelos uno a uno, para que no pierda
ni un detalle, ni su esencia.
Me tiemblan las rodillas
de imaginar tu respiración en mi cuello,
no se cuando plantaste esta semilla
pero tus gemidos llegan hasta mis huesos.
Suenan en mi cabeza
como si estuvieses en mi habitación,
vestida de transparencia,
bailamos juntes la misma canción.
El deseo que guarda mi piel
retumba como tus latidos,
me vuelvo adicta a tu vaivén,
se vuelven placer mis sentidos.
Y aquí están los hechos:
se encuentran, se rozan
nuestros cuerpos
y nos late todo menos el pecho.
Mariana Vitali.
Mariana Vitali.
No hay comentarios:
Publicar un comentario