La quietud
entre la niebla
juntabas con tus pestañas
la sal,
ahogabas en un grito
el silencio.
Tengo congelada la espina,
la médula baila en la estructura ósea,
me duelen los pies.
Todo es frío y blanco.
Vas cayendo como un pluma,
yo como una piedra.
Ninguno pudo distinguir
si se trataba de vida
o de muerte,
de cielo
o infierno.
Fuiste mi crimen, mi condena
y mi castigo.
Yo fui el tuyo.
Quizás sigamos siéndolo.
Mariana Vitali
la galaxia pulsa y yo respondo: la libertad la llevo en mis alas, la fuerza en mi espíritu, y el amor entre mi pecho y las estrellas
martes, 23 de junio de 2015
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