martes, 15 de diciembre de 2015

Y, es que me asusta la ausencia.

Comienzo a escribir,
tacho renglones y rompo hojas.
Sostengo entre mis manos
mi cabeza
recordándote
mientras escucho alguna canción nostálgica,
y es que aprendí a extrañarte
sin quebrarme.

Hay tantas cosas para escribir
y tan poco papel,
tan poca tinta.

En mi oído
se mezcla la música, los pájaros y el lavarropas,
y me encuentro con esta paz sorda otra vez,

con este instante en el que siento
el peso de una palabra
en mis labios
que no aprendí a pronunciar
sin despertarme.

Comienzo a escribir
para desmenuzar en letras
los que moviliza mi espíritu,
y corro más rápido de lo que puedo.
Siempre llego al mismo lugar,
siempre está tu sombra,
y es que no puedo soñar (despierta o dormida)
sin invocarte.




Mariana Vitali.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LVX MVNDI

Me armé un paraíso en la poesía, donde las nereidas juegan a la rayuela en las nubes y las golondrinas ya no migran. Un para-siempre de...