Interrumpió mi andar un pájaro negro
me trajo un presagio
que guardo para mí.
Acarició la superficie de la tierra
esta brisa estival
que me incita a caminar descalza.
Vení, dame la mano
y vivamos la nueva vuelta al sol.
No creo en espejismos,
creo en las miradas
y en mí.
Por eso dame la mano
o dejame correr lejos
donde no me encuentre ni el viento.
Sobrevolando algún lago nebuloso,
donde flote el agua y se disipe la luz.
Igual, sé que puedo huir de todo
menos de la vida que guardan tus ojos.
No puedo dejar de mirarte
no dejes de mirarme.
Creo en nuestras miradas,
dame la mano, te invito a contar atardeceres.
Mariana Vitali.
la galaxia pulsa y yo respondo: la libertad la llevo en mis alas, la fuerza en mi espíritu, y el amor entre mi pecho y las estrellas
jueves, 31 de diciembre de 2015
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